Denis Espinoza saca a relucir sus “tentáculos” tapando un penal. /Óscar Sánchez
Denis Espinoza saca a relucir sus “tentáculos” tapando un penal. /Óscar Sánchez

Deportes, Futbol por Haxel Rubén Murillo,

Los porteros pasan, pero Denis “Pulpo” Espinoza permanece. Es de linaje fino, nació con un talento natural, por eso sigue manteniéndose como el rey de Nicaragua detrás de la portería. Anoche en el Estadio Nacional, el “Pulpo” volvió a engrandecer su nombre, escribiendo en su libro de memorias un partido memorable. Tapó cinco penales, encumbrando al Walter Ferretti a la final del Clausura de la Liga Primera contra el Real Estelí, pero más importante fue asegurarle a su equipo el pase a la Liga de Campeones de la Concacaf (Concachampions).

Grande. Denis Espinoza le tapa 5 penales al Diriangén

El Ferretti forzó la ronda de penales gracias al gol de Luis Peralta en el 39´ de la primera mitad, empatando la eliminatoria global 1-1 (los capitalinos perdieron en la ida 1-0). El desafío terminó 1-0 y fue entonces que el “Pulpo” se agigantó. Carlos Membreño, anotador del tercer gol en la tanda que dio el triunfo al Ferretti 3-2, puede sentirse feliz de enterrar a los Caciques, sin embargo, tiene prohibido creerse el héroe de la noche.

Espinoza se llevó el galardón de salvador, héroe, o el título que quieran ponerle en la placa de reconocimiento. Le dio vida a un Ferretti que olía a muerto. Increíblemente fallaron los mejores tiradores del equipo: Bernardo Laureiro, dueño de una zurda de oro la envió las nubes, Gerardo Arce como un novato se la regaló a José Miguel Estrada, y Alejandro Tapia erró por culpa de una monumental tapada de Estrada a mano cambiada. ¿Se imaginan ver triunfar a un equipo que no logra marcar un gol en sus primeros tres disparos? Eso fue posible gracias a Denis.

Vanegas falló

El Ferretti falló tres penales consecutivos. No obstante, peor estuvo la UNAN que tuvo a los capitalinos al borde del abismo y ninguno de sus tiradores sentenció. Remmy Vanegas, un anónimo prácticamente durante todo el torneo, tuvo la oportunidad de convertirse en estrella, una ejecución perfecta de él y Diriangén estaría en la final, pero Vanegas no pudo, lo tuvo todo y se quedó sin nada. Falló, tapó Espinoza.

Vanegas contagió al resto de sus compañeros, tanto así que fallaron consecutivamente Erick Mendoza y Rigoberto Fuentes. El “Pulpo”, como quinto ejecutor había marcado el 2-2, tapando el sexto del Diriángen disparado por Fuentes, dándole la oportunidad de Javier Dolmus de finalmente matar el partido. Tampoco pudo Dolmus, al apodado “Delfín” se le deslizó el balón y lo mandó fuera.

Permanecía el empate 2-2. Mendoza, encargado del séptimo penal, tomó el balón, el “Pulpo” se tiró al lado izquierdo y detuvo su quinto de la noche. Ahora sí, era el momento de que alguien lograra terminar con el suplicio. Fue el turno de Membreño, un muchacho que estuvo cerca de divorciarse del futbol, no titubeó y mató a los Caciques, que están cumpliendo 100 años de historia, pero que anoche se amargaron frente a un “Pulpo” grandioso.


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