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Boxeo, Deportes por Haxel Rubén Murillo,

Al otro lado del mundo, en Tailandia, Srisaket Sor Rungvisai se prepara para iniciar sus actividades del día, siendo las 10:48 a.m. de este miércoles (noche de Nicaragua), apenas se presta a levantarse de su cama y asegura que tiene sueño rezagado. El púgil tailandés admite que no habla inglés de forma fluida, apenas sabe saludar con un hello (hola) y decir adiós (bye), así que se aventura a otorgar una entrevista en su idioma, con la ayuda de un traductor.

Rungvisai explica que la decisión de no hacer una defensa antes de enfrentar a Román “Chocolatito” González, posiblemente en septiembre, se debe a que ha ganado un poco de peso desde el día que le arrebató el título Supermosca al púgil nicaragüense, dando a entender que el tiempo es muy corto como para realizar dos pleitos en 4 meses, lo que implicaría descender a 115 libras dos veces, quedando muy pocas semanas para realizar una preparación de primer nivel.

Al ser cuestionado sobre por qué regresó tan pronto al gimnasio y en qué peso se encuentra en este momento, el tailandés es sincero. “Me gusta estar entrenando fuerte, en este momento estoy pesando 59 kilogramos (129.8 libras)”, explica. Rungvisai también responde sobre si tuvo temor de ser descalificado por los constantes cabezazos que conectó en la ceja izquierda del nica, provocando una herida grande en la cabeza que dibujó un escenario dantesco el pasado 18 de marzo en el Madison Square Garden de Nueva York.

“Fueron cabezazos accidentales, no era mi intención chocar las cabezas, me fue mal, me equivoqué”, admite, asumiendo un poco de culpa por los cortes que afectaron al nica durante la pelea. Sobre la revancha, Rungvisai asegura que su agente todavía no le ha confirmado fecha ni lugar. Tampoco se atreve a pronosticar un nocaut sobre Román en una segunda pelea, prefiere responder con cautela: “Confío en el poder de mis golpes. Creo que podría minarlo”.


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