Los Indios dieron un golpe de autoridad ante el equipo de Masaya. /Alejandro Sánchez
Los Indios dieron un golpe de autoridad ante el equipo de Masaya. /Alejandro Sánchez

Beísbol, Deportes por Harold Briceño Tórrez,

En los cálculos previos no aparecía que los Indios del Bóer hicieran pedazos el picheo de las Fieras del San Fernando, pero ocurrió, recobrando sentido esa filosofía de que el beisbol es en gran manera impredecible. Con un ataque de 15 carreras, dos en el segundo, once en el tercero y dos en el cuarto, la Tribu noqueó 15-4 a los de Masaya, que estuvieron cerca, pero muy cerca, de caer por supernocaut.

La primera modificación en la pizarra del envejecido Estadio Nacional Denis Martínez, coloso que ha estado en pie desde 1948, fue responsabilidad de los Indios, que en la segunda entrada se adelantaron 2-0. El abridor de las Fieras, José David Rojas, flaqueó y su defensiva lo desamparó. Tras otorgarle base por bolas a Janior Montes,  soportar sencillo de Jordan Pavón y toque de sacrificio de Jass Vargas, Rojas llenó las almohadillas dándole pasaporte a Kenni Alegría, metiéndose en serias dificultades. Cuando más necesitaba el respaldo de sus compañeros no lo tuvo, pues a Renato Morales se le cayó un elevado que conectó Sandy Moreno Jr., dejando libre el camino para la primera anotación capitalina, y el infield no pudo concretar una jugada de doble matanza tras batazo de Bismarck Rivera, permitiendo que la Tribu se alejara 2-0.

El Bóer se desbordó a la ofensiva. Los lanzadores de Masaya flaquearon y fueron sometidos por el Bóer

En el cierre del tercer episodio, otro error le abrió las puertas de la fatalidad al San Fernando. El shortstop Cristopher Cerda no pudo controlar un roletazo de rutina de Edgar Montiel, permitiéndole a este alcanzar la primera almohadilla. Luego, aturdido por el pésimo funcionamiento de sus defensores, Rojas no pudo enderezarse y salió explotado tras permitir imparable de Juan Carlos Urbina, golpear a Janior Montes y recibir el sencillo de Jordan Pavón que remolcó la tercera carrera de los Indios.

En su lugar entró Pedro Moraga, que en vez de ponerle fin al martirio lo hizo más largo y doloroso. Comenzó su faena dándole pasaporte a Jass Vargas, continuó recibiendo sencillo empujador de la cuarta de Kenni Alegría y cerró soportando un triple barrea bases de Sandy Moreno. Recibió el juego 3-0 y lo entregó 7-0. Fatal relevo. Su puesto en el montículo lo ocupó Kevin Torres, otro que no pudo frenar la lluvia de carreras y salió dejando el desafío 10-0. Con dos outs en la pizarra, entró a relevar Oliver Espinoza, ante quien Vargas conectó un doblete que limpió las bases y modificó el marcador a 13-0. Los aficionados en el estadio miraban la pizarra y no podían creerlo. Nadie esperaba un derrumbe tan estrepitoso del picheo de Masaya. Ni Clodomiro, seguidor a muerte de los Indios, hubiera pronosticado una victoria con tan amplia ventaja.

Completan la paliza

Con el juego prácticamente en el bolsillo, Marín regresó al montículo y rápidamente acabó con sus adversarios, confirmando que era más probable que el juego terminara por nocaut a que los Fieras marcaran su primera anotación.

Y así fue. En la apertura del cuarto, doblete de Rivera y cañonazos de Robles y Montiel produjeron la carrera 14. Acto seguido, un roletazo de Urbina que valió para forzar a Montiel en la segunda, sirvió además para empujar la décima quinta anotación, la que determinaba el triunfo por la vía del supernocaut.

Sin embargo, los de Masaya, resistiéndose a una muerte prematura, le fabricaron tres carreras a Marín en la parte alta del quinto episodio, logrando posponer el final del partido, aunque finalmente cayeron por nocaut de 15-4 en el séptimo inning. Ganó Marín (8-1) y perdió José David Rojas (0-4).


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