Tras el tropiezo en el clásico el Madrid está obligado a ganar. /AFP
Tras el tropiezo en el clásico el Madrid está obligado a ganar. /AFP

Deportes, Futbol por EFE,

El Real Madrid pretende contrarrestar en Riazor la derrota en el clásico, a costa de un Deportivo que quiere la revancha de lo que ocurrió en la primera vuelta en el Santiago Bernabéu, al caer en el tiempo de descuento (3-2), y que de consumarla, sellaría prácticamente la permanencia.

Después de dejar escapar la oportunidad única de sentenciar la lucha por la Liga Española ante el gran rival y delante de su afición en el Santiago Bernabéu, el Real Madrid no tiene tiempo para las lamentaciones. Está obligado a levantarse con rapidez en Coruña si no quiere intercambiar los papeles con el Barcelona y dejar de depender de sí mismo.

Pese a la derrota en el clásico todo sigue en manos de un Real Madrid que perdió el liderato, pero que aún tiene una jornada por recuperar con el partido aplazado en Vigo ante el Celta. Sin embargo encara los seis encuentros restantes como finales y la primera es ante un Dépor que ya avisó de su peligro ante los grandes con su gran partido en el Bernabéu y tumbando al Barça en Riazor.

La primera final que marca Zinedine Zidane la encara con rotaciones y sin algún jugador de la importancia de Sergio Ramos y Gareth Bale. El capitán fue expulsado en el clásico y cumplirá sanción. Provoca que ante la baja por lesión de Pepe se tenga que acelerar el regreso de Raphael Varane tras dos lesiones consecutivas en su bíceps femoral izquierdo. El central francés será titular o Casemiro tendría que retrasar su posición.

Una nueva lesión en los sóleos de Gareth Bale es la peor noticia para Zidane. Apenas 25 minutos en el campo el día de su regreso y de nuevo a la enfermería en un mes decisivo. Sin el galés con el posible descanso a un fatigado Toni Kroos y el regreso de Isco Alarcón a la titularidad, Marco Asensio y James Rodríguez luchan por el último puesto libre en ataque.

Parecía destinado el nueve para Álvaro Morata, pero sus malas sensaciones en el último entrenamiento, con problemas en el pie izquierdo, apuntan a que Karim Benzema siga siendo titular en un estadio donde el Real Madrid ha vencido las tres últimas temporadas con la friolera de 15 goles marcados y un inolvidable 2-8 en la temporada 2014-15.

El Dépor ya puso esta temporada al Madrid contra las cuerdas en el Bernabéu gracias a un doblete de Joselu Mato, pero los blancos completaron la remontada con el acierto de Sergio Ramos en una acción de estrategia en el minuto 92. Dolidos por aquella derrota y ahora con Pepe Mel como técnico, tratarán de vengarse en Riazor, campo en el que tropezaron el Atlético de Madrid (1-1) y el Barcelona (2-1).

Los gallegos reciben al Real Madrid tras haber caído con la Real Sociedad por la mínima (1-0) en un partido muy criticado por su afición y antes de visitar a Osasuna. Mel tiene previsto refrescar al equipo y ha anunciado un mínimo de cuatro cambios en la alineación.

Los deportivistas reciben al Real Madrid en una situación relativamente tranquila, aunque sin haber logrado sellar el objetivo de la permanencia de forma matemática, al que se acercarán casi definitivamente si se imponen al equipo blanco.

Barça contra Osasuna

El Barcelona juega hoy contra Osasuna en el Camp Nou uno de los cinco partidos que le quedan de la Liga para presionar al Real Madrid y esperar un fallo de este para depender de sí mismo en la lucha por el título.

El triunfo de la semana pasada en el Bernabéu ha permitido al Barça situarse líder, pero el Madrid, con un partido menos (en el campo del Celta), sigue dependiendo de sí mismo, por lo que el equipo azulgrana, además de ganar todos sus partidos, depende de un tropiezo madridista, por lo menos en forma de derrota.

El equipo de Luis Enrique Martínez recibe a un rival desahuciado, con una baja autoestima y que de perder el partido y producirse un triunfo o empate del Leganés, será automáticamente equipo de Segunda, ya que solo quedarán cuatro partidos (12 puntos) y la diferencia entre el colista y el equipo madrileño sería precisamente de 12 puntos, con la diferencia de goles para el conjunto de Asier Garitano.

Tras el clásico. Ambos equipos luchan por conquistar la Liga

Con la inercia que lleva el Barcelona tras la victoria en el clásico y el momento de Osasuna nada parece apuntar a que el equipo de Luis Enrique vaya a sufrir para llevarse un triunfo que le permitirá presionar a los madridistas, que justo cuando acabe el partido del Camp Nou jugarán el suyo en el campo del Deportivo, justamente donde el Barça hace unas semanas cayó por 2-1.

Aquel tropiezo en Riazor y posteriormente en Málaga han convertido al Barça en un equipo capaz de ofrecer lo mejor y lo peor en una misma semana, aunque una nueva pérdida de puntos ante el colista haría que el equipo de Luis Enrique perdiese las escasas esperanzas que le quedan para revalidar por tercer año consecutivo el título de Liga.

A pesar de que Osasuna ha logrado cuatro triunfos y cuatro empates en sus 36 visitas al Camp Nou, el hecho es que la situación al límite del equipo navarro no es nueva esta temporada, ya que viene de anteriores cursos yendo al límite, en los que las visitas a Barcelona se han saldado con goleadas, como las tres anteriores: 8-0, 5-1 y 7-0.

Las 11 bajas de Osasuna posibilitará que el Barcelona lleve a cabo también alguna rotación, la última que se le espera mientras mantenga opciones al título de Liga, ya que el resto de partidos que le quedan exigirán del equipo titular, en el que mañana tampoco estará Neymar, que cumplirá su tercer y último partido de sanción.

Donde más movimientos puede haber es en el centro del campo y la defensa. Atrás, es más que probable que el Barça vuelva al 3-4-3, por lo que los laterales tendrán poca participación, a no ser que Luis Enrique decida sumar a Sergi Roberto en el rombo del centro del campo.

Adelante, ante la baja de Neymar, Paco Alcácer puede volver a tener su oportunidad para una titularidad, aunque también está a disposición un Arda Turan que podría estar en su última etapa en el Barça. Quien no descansará es Messi, que recibirá un homenaje por parte del club catalán al haber llegado a los 500 goles como azulgrana, 21 de cuales se los ha marcado a Osasuna.

El equipo navarro está virtualmente descendido a falta de cinco jornadas tras dejar escapar la victoria en El Sadar ante el Sporting y la posibilidad de ponerse a siete puntos de la permanencia.

Puntuar en el Camp Nou sería toda una sorpresa ante un Barcelona que se juega el campeonato de Liga tras su victoria en el Santiago Bernabéu. Primero contra último, el mejor ataque ante la peor defensa, la de un Osasuna que encaja más de dos goles por partido y salió goleado en sus últimas visitas a Barcelona, la última 7-0 en el año del descenso de Osasuna en 2014.


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