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Beísbol, Deportes por Harold Briceño,

Juan Carlos Ramírez y Erasmo Ramírez, además de su primer apellido, poseen otras tantas cosas en común. La primera, tienen claro que nacieron para jugar béisbol y se han propuesto forjar una historia brillante en el máximo nivel. La segunda, están en un momento crucial de sus respectivas carreras y saben que deben aprovechar cada oportunidad para mostrar sus recursos. La tercera, aprovechando la lesión de lanzadores estelares de sus respectivos equipos, han sido asignados como abridores y hoy ambos saldrán a demostrar que sus brazos están hechos para fusilar rivales, ya sea lanzando meteoritos como JC o tirando con inteligencia como Erasmo.

El primero en salir al escenario será el nativo de Rivas, quien subirá al montículo del Oriole Park a las 5:05 de la tarde para fajarse ante los Orioles de Baltimore, equipo que antes de la jornada de ayer, comandaba la división Este de la Liga Americana con balance de 12 victorias y 5 derrotas. Tres horas más tarde, en la colina del Angel Stadium, el espigado lanzador capitalino se medirá a los Atléticos de Oakland, conjunto que llega al encuentro con registro 10-9, ubicado en el segundo lugar del sector Oeste de la misma liga.

Erasmo, ¡esa seguridad!

Cuando Erasmo Ramírez sube a la colina, el mánager Kevin Cash siente la seguridad que proporciona el picheo sereno y cerebral del que en sus primeros años en Las Mayores vistió el uniforme de los Marineros de Seattle, de donde salió justo a tiempo. El rivense es ahora mismo una carta de garantía cuando se sube a la loma, prueba de ello es que este año suma dos victorias sin derrotas y dos juegos sostenidos en seis apariciones, luciendo además una llamativa efectividad de 3.07, como resultado de permitir cinco carreras en 14.2 episodios de labor.

Empujado por el entusiasmo que le produce el querer demostrar que cuenta con las herramientas para ser un titular indiscutible, Erasmo enfrentará a unos Orioles que en el 2016 le batearon para un pobre promedio de .196. Sin embargo, claro está que la de hoy no será una asignatura sencilla, pues enfrentará a una artillería que llegó al juego de anoche promediando 240 puntos, impulsando 66 carreras y conectando 23 cuadrangulares en 17 desafíos.

Además de los caracterizados cañoneros Manny Machado (.210, 10CI, 3HR), Mark Trumbo (.227, 6CI, 1HR), J.J Hardy (.224, 6CI, 1HR), Adam Jones (.269, 8CI, 3HR), y Chris Davis (.270, 4CI, 3HR), Erasmo deberá trabajar con mucho cuidado a Jonathan Schoop, el líder ofensivo del equipo con average de 276 puntos, y al novato Trey  Mancini, que lidera a los Orioles en jonrones con 5 y en carreras impulsadas con 11.

Ante un equipo que hasta ahora promedia más de un bambinazo por juego y que cuenta con peloteros de considerable poder, provoca un serio interés el hecho de que Erasmo permite tres batazos de cuatro esquina en el 2017, dos de ellos en sus últimas dos apariciones, que han sido las de mayor recorrido.

Será clave que Erasmo establezca el orden desde el principio, si lo hace estaría asegurando una apertura de calidad, pues suele ser un lanzador que se agiganta con el pasar de los innings, como lo hizo ante los Tigres de Detroit en su última salida. Otro aspecto importante será que la ofensiva de los Rays descifre a Wade Miley, el abridor de los Orioles y quien lidera al equipo en ponches propinados con 24.

Juan Carlos a confirmar

En sus dos primeras aperturas en Grandes Ligas, Juan Carlos Ramírez ha dejado la impresión de poder establecerse como abridor, pese a ser derrotado en ambas. Ahora, en su tercera oportunidad de abrir un juego, tiene la misión de confirmar lo que ha insinuado y la manera de hacerlo es ganando de forma contundente.

De su velocidad no hay dudas, tanto en el juego contra los Reales de Kansas City como en el duelo contra los Astros de Houston se le vio soltar lanzamientos meteóricos. Tampoco es permitido poner en tela de juicio su control y mejor comando de los picheos, lo demostró ponchando a 9 en su última aparición. Ahora lo que falta es que gane, pues las victorias son la principal carta de presentación de un sólido abridor.

Debe estar consciente que no enfrentará una tarea fácil ante los Atléticos, que colectivamente batean para .241, impulsan 71 carreras y disparan 24 bambinazos. En el 2016 los de Oakland le batearon para .304, le conectaron siete imparables y solo un jonrón.

Las últimas veces que Juan Carlos se midió a los Atléticos sucedieron en el arranque de esta campaña, exactamente el 3 y el 5 de abril. En la primera ocasión salió a relevar en la parte baja de la octava entrada y en un episodio completo permitió dos imparables, otorgó dos bases por bolas y le fabricaron una carrera, que fue producto de cuadrangular de Khris Davis.

En el segundo choque apareció como relevista en la baja del sexto y se apuntó su primera victoria del año tras realizar una labor de 2.2 episodios de solo dos imparables y par de ponches propinados. De tal forma, que a JC no le ha ido mal ante los Atléticos, que en 3.2 innings le batean para .267.

Eso sí, debe cuidarse de Khris Davis, quien le batea de 2-2 esta campaña, incluyendo un jonrón, y quien además lidera a Oakland en cuadrangulares con 8, en promedio ofensivo con .286 y en remolques con 12.


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