Verdejo y Flores estuvieron cara a cara en Puerto Rico. / Cortesía
Verdejo y Flores estuvieron cara a cara en Puerto Rico. / Cortesía

Boxeo, Deportes por Haxel Rubén Murillo,

Con los trabajos de fuerzas totalmente finalizados, el enfoque de la preparación de Román “Chocolatito” González en el campamento de Santa Ana, Costa Rica, se centra ahora en mejorar algunos aspectos técnicos, tales como su defensiva y velocidad, de cara a la defensa de su título 115 libras del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) ante el tailandés Srisaket Sor Rungvisai el próximo 18 de marzo en Nueva York.

“La velocidad es clave”, dijo Wilmer Hernández, entrenador del tetracampeón, plenamente convencido de que también se necesitan hacer algunos ajustes en la defensiva de Román, visiblemente agrietada en su titánico encuentro contra el mexicano Carlos Cuadras, el hombre que más ha lacerado el rostro del nica, cerrándole los dos ojos por el incesante golpeo. “Estamos trabajando también para pasar más golpes, evitando el menor castigo posible. González está muy bien, fuerte, mostrando mucha solidez en los entrenamientos”, agregó.

Hasta el momento, Román acumula 51 rounds de guanteo. Esta semana completará 22, hoy tendrá 10 asaltos de sparrings y el sábado hará 12 para sumar un total de 73. “Queremos terminar con 130 asaltos la preparación, sin embargo, probablemente agreguemos ocho más para que Román no se entuma en la parte final del campamento. Iremos muy bien”, explicó Hernández, quien debutará como entrenador del mejor boxeador del mundo, una prueba sumamente del tamaño del monte Everest.

“Por ahora el peso no es la prioridad principal porque hay tiempo. Sin embargo, eso no quiere decir que no se esté cuidando la alimentación. De hecho, hoy (ayer) tenemos una cita con una nutricionista. Acá, en Santa Ana, una señora le está cocinando a Román”, señaló.

Román por ahora se mantiene entre 128 y 129 libras. Terminado el fin de semana, la idea es que el tetracampeón esté rozando las 126. Luego vendrá la parte de ir bajando de peso de forma gradual, siempre manteniendo la alimentación, pero en menor cantidad. Lo importante es que el muchacho del barrio La Esperanza está comiendo y no sacrifique su estómago demasiado, manteniéndose fuerte mental y físicamente.


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