Imagen referencial. /Archivo
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Beísbol, Deportes por Erick Martínez,

Los Gigantes de Rivas se pusieron a un paso de retar a los Tigres de Chinandega  en la final, tras vencer ayer 1-0 en un duelazo de pitcheo al Bóer, en el tercer juego de la semifinal de la XII Liga de Béisbol Profesional Nacional LBPN) 2016-17.

En un cierre de infarto, con el Bóer amenazando como fue constante en sus últimos turnos en el duelo ante el pitcheo de los Gigantes, no pudo dar el batazo que al menos le permitiera pelear el juego, que al final solo quedó en intento y ahora está con la guillotina en el cuello tras quedar abajo en la serie 2-1, y el miércoles en el Estadio Nacional (6:00 p.m.)  podría ser sus funerales.

Duelo de picheo. 1-0 derrotaron los Gigantes de Rivas al conjunto del Bóer

Darrel Campbell fue el hombre que inclinó la balanza a favor de los rivenses, que están a punto de jugar su cuarta final seguida, pero antes deben terminar el trabajo en el coloso nacional.

Gustavo Martínez, abridor por los sureños, y el refuerzo Róger Luque, por el Bóer, se trenzaron en un duelo de pitcheo que quebró Campbell con imparable y el marcador inamovible 1-0.

En la baja del tercero, Luis Alen recibió boleto y avanzó a la segunda base por sacrificio de Isaac Martínez y se instaló en la tercera por rola dentro de cuadro de Mark Joseph. Todo quedó listo para que Darrel conectara el imparable remolcador, que a la postre marcó la diferencia en el resto del desafío.

Desesperación

Los bateadores del Bóer, que llegó a 22 entradas sin anotar carreras, tras sumar sus únicas dos en el primer juego por jonrón de Janior Montes, no tuvieron paciencia sobre el cajón de bateo.

Everth Cabrera y Sandor Guido  batearon para doble play en el inning uno y cinco, respectivamente, perdiendo gran oportunidad, pero también hay que reconocer el trabajo de la defensiva sureña.

En el sexto capítulo, Cabrera abrió con triple, Vladimir Frías recibió boleto, pero Ofilio Castro se desesperó en el cajón de bateo y falló en rola al cuadro para matar otra  aspiración capitalina.

En el octavo explotó Martínez del montículo, heredándole dos corredores al relevista Jonathan Aristill, pero nuevamente la desesperación de los bateadores del Bóer los dominó, fallando Frías y Castro.

En el noveno, con dos corredores sobre las bases, Jilton Calderón tuvo en su madero empatar el juego, pero bateó para doble play, dejando al Bóer agonizando.

“Vamos juego a juego. Ellos (el Bóer) tienen buen equipo. El momento de presión fue cuando Ofilio llegó al cajón de bateo y había dos corredores sobre las bases en el octavo”, aseguró Aristill, quien dijo que el cambio de abridor a relevo lo está asimilando bien, debido a que ya lo había experimentado en otras ligas donde ha jugado.


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