Everth Cabrera ha lucido bien defendiendo a los Indios del Bóer. /Archivo
Everth Cabrera ha lucido bien defendiendo a los Indios del Bóer. /Archivo

Beísbol, Deportes por Harold Briceño Tórrez,

Derribando montañas, tumbando gigantes y espantando los fantasmas del pasado, el nandaimeño Everth Cabrera, armado de una fe inquebrantable y empujado por una determinación espartana, logró en un tiempo insospechado lo que muchos creyeron le sería difícil: provocar el interés de los equipos de Grandes Ligas. Poco le importó a Cabrera esa incredulidad del resto, e impulsado por el mismo entusiasmo que en el 2009 lo llevó a la Gran Carpa, alcanzó tal notoriedad en la actual edición de la Liga

Profesional de Nicaragua, que los Medias Blancas de Chicago decidieron darle una oportunidad para que en el venidero spring training (entrenamientos primaverales) luche por un puesto en el equipo grande.

El nandaimeño se ganó un lugar gracias a su sacrificio. Busca un lugar en las Mayores

Completamente recuperado de los males que lo alejaron del béisbol, Everth está viviendo ahora un renacer en su carrera como pelotero, consciente que debe aprovechar al máximo esta nueva oportunidad que el béisbol le presenta y que él, a base de sacrificio, se ha fabricado.

“Una buena noticia es que ya soy parte de la organización de los Chicago White Sox, equipo que me dio la oportunidad de ir al spring training con la intención que pueda hacer el equipo. La idea es que pueda competir por un puesto como utility”, le dijo Cabrera al colega Carlos Alfaro León, quien lo entrevistó minutos antes del juego entre el Bóer y los Tigres de Chinandega en el cierre de la ronda regular de la Liga Profesional.

Los impresionó

De acuerdo con Cabrera, unos scouts de los Medias Blancas vinieron al país para observar la actuación de Ángel Cabrera, el relevista cubano que estaba jugando con los Indios. Sin embargo, su accionar tanto desde el cajón de bateo como en la zona defensiva impresionó a los enviados de Chicago. “Ellos estuvieron presentes en dos juegos, uno aquí (Estadio Nacional Denis Martínez) y el otro en Rivas. En esos dos encuentros jugué muy bien y entonces ellos preguntaron por mí y tuvieron muy buenas referencias”, señaló Cabrera en la entrevista con Alfaro.

De acuerdo con el exjugador de los Padres de San Diego y de los Orioles de Baltimore, la última palabra sobre la oportunidad que recibió la tuvo Rick Rentería, quien era parte del cuerpo de entrenadores de San Diego, cuando Cabrera jugó con tal equipo y que actualmente es el mánager de los Medias Blancas.

“La última palabra la tuvo Rentería, un hombre que vio mis primeros pasos, una persona que confió mucho en mí cuando estuve en San Diego, él fue como un padre para mí”, manifestó el Nandaimeño, quien además aseguró que “voy a ese lugar a trabajar todos los días, a ser el primero en llegar (a los entrenamientos) y el último en salir, a trabajar extra y a conciencia, porque ya no depende de nadie más, sino de mí”.

Cabrera en las Mayores

Everth llegó a los Padres por medio la famosa Regla 5 y debutó en Grandes Ligas el 8 de abril de 2009, cuando tenía 22 años. Desde entonces jugó seis temporadas con dicho equipo y fue en el 2015, su último año en el Big Show, que vistió el uniforme de los Orioles de Baltimore.

En siete años en Grandes Ligas bateó para .246, producto de 450 imparables en 1.829 turnos al bate. De sus incogibles 73 fueron dobles, 20 triples y 12 cuadrangulares. En total anotó 228 carreras y empujó otras 132. En el 2013 fue convocado al Juego de Estrellas y en el 2012 robó 44 bases, siendo esa la máxima cifra en la Liga Nacional.


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